UNA HISTORIA CONTADA POR SU FUNDADORVolver a empezar,
un helado a la vez.
Detrás de cada PandiYas hay trabajo, familia y una historia que empezó en un momento difícil.
Mi historia comienza en 2019. Había trabajado en varios hoteles como salonero y bartender. Cuando llegaron las alarmas por la COVID-19, me despidieron del hotel donde trabajaba. Me quedé sin empleo, sin casa y sin dinero. Durante algunas noches, literalmente, dormí en la calle.
Mi hermano me dio una oportunidad: vender los helados artesanales que él preparaba. Empecé a vender tantos que ya no podía hacer toda la cantidad que yo necesitaba para cubrir mis necesidades básicas y pagar un alquiler.
Entonces decidí mejorar las recetas y le propuse que hiciéramos un negocio juntos. Él prefirió no hacerlo y me dijo que lo hiciera por mi cuenta. Conseguí dinero prestado para comprar un congelador, herramientas e ingredientes, y así fui dando los primeros pasos.
Al principio, el nombre giraba alrededor de Panda: Helados Panda, y después Pandas. Mientras el negocio iba creciendo, mi novia estaba embarazada. Cuando elegí el nombre de mi hija, Yaslie, también encontré el nombre que le daría identidad a este sueño.
De Pandas y del nombre de mi hija, Yaslie, nació PandiYas.
Ese nombre guarda una parte de mi familia y de todo el camino que recorrí para volver a empezar.